miércoles, 12 de diciembre de 2018

Drogas ergogénicas (IV): Beta bloqueadores


Para poder introducir a los β-bloqueadores, debemos explicar introducir brevemente la regulación del sistema nervioso. Este está regulado por unas sustancias llamadas catecolaminas, las cuales se unen a unos receptores que existen en las células: hay uno que se encuentra fundamentalmente en corazón, arterias y pulmones, se llama β-betadrenérgico. Pues bien, los beta bloqueantes consisten en unos fármacos que como dice su nombre bloquean este receptor produciendo una reducción de la presión arterial, frecuencia cardíaca y de la contractibilidad de fibras cardíacas, favoreciendo el flujo sanguíneo. Por lo tanto se utilizan para tratar la hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, angina de pecho, arritmias y la hipertrofia miocárdica. También son usados en el tratamiento de migrañas y para controlar temblores. Los más utilizados son:
  • Propanolol
  • Atenolol
  • Alprenolol
  • Labetalol
  • Metoprolol
  • Nadolol
Debido a su efecto relajante sobre el sistema circulatorio, son utilizados en deportes en los que la actividad física es mínima como son el automovilismo, tiro con arco, ajedrez,... con el objetivo de disminuir la ansiedad y el nerviosismo.
Como efectos secundarios se encuentran: náuseas, insomnio, diarrea, disfunción sexual, depresión, desórdenes de sueño y falla cardíaca. Los beta-bloqueadores son especialmente peligrosos en deportistas por esta última consecuencia, pues son personas que por el propio mecanismo homeostático del cuerpo, cuando no están realizando actividad suelen tener las pulsaciones bastante bajas. Esto de por sí no es un problema, sin embargo, al combinarlos con estos medicamentos puede desembocar en una bradicardia demasiado severa.

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