- Infecciones urinarias por una mayor concentración de la orina
- Estreñimiento
- Fatiga o cansancio
- Caídas
- Úlceras por presión
- Dolor de cabeza
- Hipotensión
- Somnolencia
- Desorientación
- Coma en los casos más graves
En conclusión, es de vital importancia vigilar nuestro balance hídrico, controlando la entrada y la salida de los líquidos.
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