A todos se nos plantea la duda... "Es que yo no soy mucho de hacer deporte, ¿qué puedo hacer para empezar?". Y cuando lo hacemos parte de nuestra rutina la cuestión pasa a ser "¿Lo estoy haciendo bien?"
Tanto si eres un deportista que empieza en este mundillo y quieres desarrollar la práctica correctamente como si ya eres un veterano, te recomendamos estos sencillos consejos:
- Control médico: es de vital importancia llevar un correcto seguimiento médico. No hace falta un médico "especial", sino un chequeo básico por tu médico de cabecera para así prevenir posibles problemas de salud o evitar lesiones por exceso de ejercicio. Recuerda que el deporte es necesario para mantener un estilo de vida saludable, no para que te perjudique!
- Ni en ayunas, ni con el estómago lleno: la falta de energía que provoca el ayuno junto con el gasto energético que provoca el deporte pueden hacer que nuestro cuerpo se quede sin reservas; y en términos opuestos, una comida copiosa antes del ejercicio físico puede provocar un desajuste en tu aparato digestivo. Lo ideal es una comida rica en hidratos de carbono, con poca grasa, que sacie pero no llene. Así, estaremos llenos de energía para practicar nuestro deporte.
- Hidratación correcta: bebidas con sales. Las sales en las bebidas ayudan a que las células de nuestro cuerpo absorban el agua, y el agua es necesaria para que nuestro cuerpo siga en su equilibrio homeostático. Por este motivo es sumamente valioso el hidratarse abundantemente y correctamente durante el ejercicio y no esperar a tener sed, pues la sed ya es un síntoma de deshidratación, y la deshidratación puede acarrear problemas mayores, pues fuerza el organismo.Tampoco debemos beber bebidas frías durante el entrenamiento, pues el cambio de temperatura (el cuerpo está caliente por el ejercicio) puede desestabilizarnos; toma mejor bebidas frescas. Y, por supuesto, el alcohol antes, durante y después del ejercicio está totalmente desaconsejado, pues este es diurético y promueve la deshidratación.
- Alimentación y nutrición, dos caras de una misma moneda: somos lo que comemos. Debemos intentar alimentarnos bien siempre, no sólo los días en los que hacemos deporte, o "por la semana como bien, pero el finde me desmadro". No sirve de nada. Todos somos conscientes de que el paladar nos seduce, y nosotros pecamos; pero, aunque nos demos un capricho de vez en cuando, esto no está reñido con alimentarse adecuadamente, aportando los nutrientes necesarios a nuestro cuerpo para que no tenga carencias ni excesos.
- Estiramientos: antes y después, siempre. Ejercicios suaves y lentos, de poca duración, que ayuden a nuestro cuerpo tanto a prepararse para el ejercicio como para descansar progresivamente de él. Esto evitará complicaciones como las rupturas de fibras musculares o las agujetas.
- Moderación, motivación y constancia: todo es malo en exceso, incluso algo tan bueno como el deporte. Obsesionarse con el ejercicio físico y con tener un cuerpo 10 no es bueno. Tampoco practicar mucho deporte una semana y descansar cinco días. Hacer del deporte un hábito diario, mezclándolo con nuestro día a día de forma suave es lo que hace que este sea sano y beneficioso. Y en caso de querer aumentarlo, o disminuirlo, siempre de forma gradual. Recuerda: el deporte debe de ayudarnos a llevar una mejor calidad de vida, no hacer que nuestra vida dependa y sea exclusiva de él; entrenar no significa sufrir.
- Descanso: acuérdate de descansar, as casi tan importante como el deporte en sí. No lleves tu cuerpo al límite.
- No utilices el ascensor, sube y baja por las escaleras.
- Replanteate si es necesario coger el coche siempre...
- Donde vivas seguro que tiene lugares maravillosos que visitar a pie: parques, paseos marítimos, rutas de senderismo...
- Tienes algún peque cerca? Vecinitos, primos, hermanos, hijos... Juega con ellos.
"Si cada día coges un puñado de arena, haces una montaña". Buda Gautama.
Si te has quedado con dudas, puedes conseguir más información en los siguientes enlaces:





No hay comentarios:
Publicar un comentario