martes, 27 de noviembre de 2018

Tratamiento de lesiones deportivas: musculares (I).

Las lesiones deportivas pueden provenir de los músculos, articulaciones, tendones o huesos, cuando no de dos o más de estas. Cada cual tiene, a su vez, diversos orígenes, por lo que existen diversas maneras de tratamiento.

Antes de nada, debemos recordar que ante cualquier lesión deportiva lo ideal y más recomendable es visitar a un médico; él sabrá qué hacer. Pero como tratamiento inmediato iremos nombrando los más habituales y eficaces.

En este post hablaremos sobre las lesiones musculares, pero en publicaciones posteriores hablaremos sobre las articulares y las tendinosas. Hablaremos también sobre las óseas, aunque estas siempre requerirán atención especializada.

Las lesiones musculares pueden dividirse, básicamente, en:
  • Agujetas.
  • Calambres.
  • Contracturas.
  • Ruptura de fibras.
¿Y qué tratamientos existen para cada una de estas lesiones?









En el caso de las agujetas, lo mejor es prevenirlas, pues casi es imposible tratarlas una vez aparecen. Uno de os métodos más empleados en la medicina deportiva es el masaje muscular.
Una idea muy extendida y popular es que el consumo de agua con bicarbonato sódico o azúcar puede utilizarse para combatir las agujetas. Este remedio casero es el resultado de la aceptación masiva de la teoría referente al ácido láctico. Puesto que esta teoría está prácticamente descartada, este método probablemente no evita ni cura las agujetas ni sus síntomas, pero puede provocar basicidad y problemas gástricos. Por lo tanto, no debe seguirse un tratamiento de este tipo. No obstante, podemos encontrar un pequeño alivio en la aplicación de frío.
En caso de dolor muy intenso se pueden tomar analgésicos; eso sí, siempre con el consentimiento médico y siguiendo las instrucciones del prospecto.

Los calambres se tratan, al igual que las agujetas, con suaves masajes en el sentido de las fibras musculares y con la aplicación de calor o frío. En un principio, el calor ayuda a relajar el músculo, aunque la aplicación de hielo puede servir después del primer espasmo y cuando el dolor haya mejorado.
Si el músculo aún sigue dolorido después de aplicar calor y hielo, se pueden usar medicamentos antiinflamatorios para ayudar con el dolor; siempre con el consentimiento médico y siguiendo las instrucciones del prospecto. En casos más graves, el médico puede prescribir medicamentos antiespasmódicos.

Con las contracturas se recomienda la utilización de los métodos que utilizamos en agujetas y calambres. En este caso, las contracturas no responden automáticamente al tratamiento utilizado, pues se deben a un sobrecargamiento muscular mantenido en el tiempo; sin embargo, se puede atenuar con masajes, frío y calor, y antiinflamatorios. Si la contractura continúa, sin mejora ni alivio por parte de estos métodos, se puede llegar a necesitar tratamiento de rehabilitación.

Si necesitas más información sobre todo esto que te acabamos de contar, aquí tienes páginas web de consulta...

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