Las lesiones articulares más frecuentes son los esguinces, las luxaciones y las lesiones de menisco.
En esta primera entrada sobre lesiones deportivas articulares, nos centraremos en el esguince.
Podemos definir el esguince como el desplazamiento momentáneo de las superficies articulares. A grandes rasgos, es una luxación que, sin llegar a perder la congruencia de las caras articulares, sí presenta un mínimo desplazamiento de la unión articular durante un breve espacio de tiempo, retornando inmediatamente a su posición original. Se trataría de una torcedura articular traumática, que es dolorosa y produce inflamación en la zona afectada (tobillo, rodilla, dedos…).
Durante esta fracción de segundo, en la que el arco de movilidad articular se ve superado más allá de los límites de su rango, los ligamentos y estructuras de fijación de la articulación sufren un sobreesfuerzo que se traduce en distensión, rotura e incluso arrancamiento.
La prioridad de la rehabilitación en este tipo de lesiones radica en controlar la inflamación y el dolor, así como aliviar de cargas la zona afectada por el esguince. Seguiremos para ello el protocolo RICE, explicado en posts anteriores.
A continuación, os dejamos un vídeo sobre el tratamiento y la recuperación de un esguince. Luego también podréis ver un vídeo sobre un vendaje funcional para aliviar la carga de la zona afectada. Las grabaciones que os dejamos tratan un esguince de tobillo, pero a grandes rasgos podemos aplicar lo aprendido a todo tipo de esguince.
¿Quieres saber más sobre los esguinces? Aquí te dejamos los siguientes enlaces...
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