¿Sabéis que el pilates tiene un origen un tanto peculiar?
Joseph Hubertus Pilates creó esta disciplina un siglo atrás basándose en su conocimiento de otras especialidades como el yoga, la gimnasia o la traumatología, uniendo la fuerza muscular con el control mental, la respiración y la relajación.
Pilates padeció asma, raquitismo y fiebre reumática, por lo que desarrolló una musculatura débil que derivó en alteraciones posturales y en anquilosis articular. Estos padecimientos le llevaron a estudiar el cuerpo humano, buscando la manera de fortalecerse mediante el ejercicio físico. Pasó mucho tiempo estudiando el movimiento de los animales, filosofías orientales y los métodos de entrenamiento de los antiguos griegos y romanos, a los que admiraba porque consideraba que habían conseguido el ideal de equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu.
El método se basa en el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral, por lo que es muy usado como terapia en rehabilitación y para prevenir y curar el dolor de espalda.
Los seis principios esenciales de este método son control, concentración, fluidez, precisión, respiración y centro. En este sentido, el pilates se refiere a una zona concreta del cuerpo denominada "centro de fuerza", que también se conoce como "mansión del poder". Ésta zona la conformarían los músculos abdominales, la base de la espalda y los glúteos y la intención es que, a través de su fortalecimiento, se ejerciten el resto de partes del cuerpo.
Los beneficios que aporta esta práctica son tanto el bienestar físico como emocional, aparte de aportar mayor flexibilidad, mejora de la musculatura abdominal y reducción del dolor lumbar.
Si te gusta todo esto que has leído sobre el pilates, aquí dejamos un vídeo para principiantes sobre esta técnica... A disfrutarlo!
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