martes, 4 de diciembre de 2018

Tratamiento de lesiones deportivas: tendinosas (I)

Los tendones pueden lesionarse o resultar afectados por situaciones como los esfuerzos bruscos, traumatismos directos, sobreuso e incluso el exceso de entrenamiento en las prácticas deportivas.

Las lesiones tendinosas pueden ser, de manera general, de tres tipos: tendinitis, tendinosis o tenosinovitis. También tenemos las roturas/fractura de tendón. Las explicamos a continuación, junto con métodos de tratamiento específicos para cada una.

TENDINITIS.
Consiste en la lesión reciente de un tendón, es muy dolorosa, se acompaña por aumento de volumen, limitación para el movimiento y rigidez. En líneas generales, es la inflamación de un tendón.
En el caso de la rodilla el tendón que se afecta más frecuentemente es el tendón rotuliano, el que une la parte inferior de la rótula con la tibia, ya que es el que realiza toda la fuerza para aguantarnos de pie y, juntamente con el tendón de Aquiles, es el que nos impulsa durante la carrera.
La tendinitis puede ser aguda, si la causa que la ha provocado es de pocos días de evolución. O puede ser una tendinitis crónica, en el caso de lesiones tendinosas de tiempo de evolución que no han mejorado con los tratamientos habituales. Éste tipo de lesiones crónicas suelen evolucionar a la tendinosis. En los casos de tendinitis agudas, el tratamiento suele ser el reposo deportivo, el frío local y los antiinflamatorios. También es bueno ponerse en manos de un traumatólogo especialista en este tipo de lesiones deportivas para conocer la causa y su tratamiento específico, pues si se trata pero no se acaba con aquella práctica que lo ocasiona la tendinitis seguirá.

Si quieres saber más sobre este tipo de lesiones, aquí os dejamos los siguientes enlaces:

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