Como ya habíamos mencionado en el post anterior, las lesiones tendinosas pueden ser, de manera general, de tres tipos: tendinitis, tendinosis o tenosinovitis. También tenemos las roturas/fracturas de tendón. Explicaremos hoy la tendinosis y la tenosinovitis, junto con los tratamientos específicos para cada una.
TENDINOSIS.
Cuando una tendinitis no se resuelve, bien sea porque no se llevó a cabo el tratamiento adecuado o no se cumplió con el reposo requerido, se prolonga en el tiempo convirtiéndose en una lesión crónica que se conoce como tendinosis.
En esta condición hay un proceso degenerativo del tejido que conforma el tendón. Es decir, en estos casos hay un desgaste del tendón, no sólo una inflamación.
El tratamiento en estos casos suele ser más complicado, ya que no hay un tratamiento único eficaz. Hay que tratarlo a nivel multidisciplinar: modificar pauta de entrenamiento, ejercicios de estiramientos excéntricos, ortesis, tapings, pautas de fisioterapia, infiltraciones con PRP, tratamiento con EPI…
En estos casos los antiinflamatorios y el reposo no son efectivos, y sólo contribuyen a cronificar la lesión.
TENOSINOVITIS.
En esta lesión se inflama el tendón y la vaina tendinosa que lo recubre, esto es muy característico de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.
Se trata de una lesión muy dolorosa, acompañada por una hinchazón y rigidez importantes.
Suele producirse una crepitación y es más frecuente a nivel de las manos; la llamada tenosinovitis de de Quervain, que afecta a la muñeca y 1º dedo de la mano.
En el caso de los runners, los tendones que más frecuentemente se afectan son los que utilizamos para el impulso durante la carrera: el tendón de aquiles en el tobillo y el tendón rotuliano en la rodilla.
Si quieres saber más sobre estas lesiones, aquí te dejamos unos enlaces de interés:


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