lunes, 3 de diciembre de 2018

Entrenamiento de fuerza en mujeres

Al igual que hicimos con el entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes, procederemos a recopilar información que arrojará luz sobre un tema tan tabú y mal visto, pero que bien realizado supondrá una gran mejora en la salud y prevención de lesiones.
Trataremos entonces los 2 mitos principales que existen con respecto a este tema y rehúsan a las mujeres de entrenar con pesas:

1-El entrenamiento pesado es muy peligroso para las articulaciones, sobre todo de las mujeres

Esta afirmación es que la más nos atañe, porque no solo está equivocada si se realiza un entrenamiento adecuado, sino que también supone una idea perjudicial pues el entrenamiento de fuerza permite un mayor refuerzo óseo. Esto será de vital importancia sobre todo cuando se produzca la menopausia, pues al tener una masa ósea mayor gracias al entrenamiento, las mujeres podrán prevenir una artrosis provocada por la caída de los estrógenos.

2- Las mujeres al entrenar fuerza se ponen demasiado corpulentas

Es el argumento que utilizan muchas chicas en el gimnasio y resulta el más sencillo de desmentir: las mujeres poseen 10 veces menos testosterona que un hombre y niveles de estrógenos mucho mayores, por lo que la ganancia consciente de músculo resultaría demasiado complicada aunque quisiesen.
Además, contrariamente al entrenamiento de baja intensidad, al realizarlo con una intensidad alta permite aumentar el gasto calórico posterior a la finalización de los ejercicios, por lo que se pueden mantener más fácilmente unos niveles de grasa más bajos y así conseguimos evitar el sobrepeso y sus consecuencias.
Finalmente es necesario explicar que tanto en hombres, como mujeres, comienzan a entrenar viniendo de una rutina sedentaria, se puede apreciar una leve ganancia de peso y de tamaño. Este el origen del mito, pues estos síntomas, no son más que adaptaciones fisiológicas del cuerpo (en ambos sexos): Los músculos almacenan más glucógeno que antes, y lo que ocurre es que estas moléculas retienen consigo unos gramos de agua. Por lo tanto, no es necesario asustarse por la subida de peso pues es completamente normal.

Como conclusión, no se pueden recomendar unas pautas especiales para mujeres, pero sí que se pueden apreciar ciertas diferencias como:

  • Las mujeres tienen una mayor recuperación en los ejercicios del tren inferior por la mayor acumulación de grasa en caderas y muslos, por lo que pueden aprovechar este factor para entrenar con mayor frecuencia.
  • Las rodillas de las mujeres tienden a formar una X, por lo que habrá que tener especial atención con estas articulaciones y con los desequilibrios musculares que esto les suele producir: los músculos posteriores suelen ser más débiles.
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