domingo, 23 de diciembre de 2018

Tabaco y deporte.

Consumo de tabaco y práctica de deporte, sin duda una muy mala combinación.
El deportista que fuma cae en una contraindicación de conceptos, por un lado realiza una práctica que mejora y aumenta las expectativas de vida y por otro lado se administra sustancias tóxicas que contrarrestan cualquier beneficio obtenido por el deporte.
La preocupación del consumo del tabaco se centra principalmente en dos sustancias:

  1. El monóxido de carbono: Este se una a la hemoglobina de la sangre formando carboxihemoglobina que disminuye la capacidad de la sangre de transportar oxígeno a los músculos y tejidos. Por lo tanto el músculo se fatigará antes y tardará más en recuperarse.
  2. La nicotina: Además de ser una de las drogas más adictivas que existen, provoca la liberación de sustancias estimulantes con unos efectos cardiovasculares y neurovegetativos que se manifiestan en el ejercicio con un aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca, es to implica que para las mimas cargas deportivas que cuando no se ha fumado el corazón tiene que trabajar mucho más en consecuencia a este hábito tóxico.
Con todo esto podemos decir que el corazón no solo afecta a los pulmones,al corazón y a las arterias, si no, que también provoca un descenso del rendimiento físico.

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